Graziela
EL ANILLO

No puedo sacarme el anillo del dedo. Lo miro y recuerdo su engaño, pero aunque éste pedazo de oro sea el testigo de su traición no quiero deshacerme de él. Por mi parte no hubo mentira en nuestro amor. Estoy tan acostumbrada a llevarlo en mi anular izquierdo, a jugar con él cuando estoy nerviosa, a darle vueltas en mi dedo... Desde el principio esto me hacía sentir segura y ahora al tocarlo puedo rememorar la felicidad del momento, ya lejano, en que me lo regaló. Tal vez, algún día decida quitarme esta sortija si alguien me regala otra...

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2 Responses
  1. ARVIKIS Says:

    Los simbolos atan, pero los sentimientos a veces de una forma vehemente nos esclavizan a pesar de lo que diga la razón.
    Un abrazo
    Javier


  2. pilara Says:

    AUNQUE LAS INFIDELIDADES SON DIFÍCILES DE OLVIDAR, LA ESPERANZA NUNCA DEBE PERDERSE.
    MY BIEN.