Graziela
NUEVO AÑO

Ya ha llegado el 2011, y que mejor momento que esté para dar un repaso a lo que ha sido el año anterior para mi, que segundo a segundo se va alejando, para terminar perdiéndose, confundiéndose con otros, entre las agendas acumuladas en el fondo de un cajón.
Creo que en primer lugar lo justo es dar las gracias a todas aquellas personas, animales y cosas que han hecho que durante estos 365 días, que forman parte del calendario de hadas que acabo de cambiar, yo me haya sentido viva; gracias de todo corazón por los ratos divertidos, las conversaciones interesantes, la mano que sigue enlaza a la mía cuando estoy en el sillón, las muestras de cariño, la comprensión demostrada, el afecto que llena mi entorno, la energía, los nuevos alumnos, los buenos amigos, las amigas, las palabras de consuelo, el trabajo, los abrazos de oso; la alegría de ver crecer a los niños, de asistir en directo a sus ocurrencias, de comprobar como van descubriendo el mundo y la inmensa capacidad que tienen de repartir amor solo con sonreír, y de demandarlo con una simple mirada. Gracias por tener un espacio en el que puedo comunicarme con vosotros, y a quien lo creo, y por el folio el blanco, que anhela llenarse de frases, de historias que luego podré contar, y por tener un montón de oídos dispuestos a escucharlas cada miércoles, que con sus comentarios me ayudan a mejorarlas, aunque sé que a veces resulte muy difícil.
Me he dado cuenta de que cada año que pasa me vuelvo más simple, y soy más feliz. En diciembre he cumplido los 50, (también aprovecho esta ocasión para agradecer las muchas felicitaciones recibidas, la compañía de los que lo celebraron conmigo y todos los regalos), y aunque me ha costado todo una vida, estoy encantada de haberme conocido y de seguir haciéndolo cada día, de no haber perdido la ilusión y las ganas de aprender, de tener siempre mil cosas que hacer y de poder relajarme y no hacer nada. Gracias a mi estupenda familia sin la que yo no sería como soy, y a mi gata, que con su presencia silenciosa y su verde mirada hace aflorar mi ternura, más ahora después del susto y los malos ratos que pasamos en el verano.
En este año he descubierto que me gusta asistir a clase de danza oriental, que no me negaréis que además suena muy exótico, aunque a veces salga un poco desanimada por mi falta de destreza para aprenderme las coreografías, por simples que parezcan, y creo que es difícil bailar y pensar al mismo tiempo, al menos para mi y es mejor dejarse llevar, siempre y cuando se sepan los pasos.
Lamentablemente la nota oscura del pasado año ha sido la inesperada y dolorosa desaparición de una persona que ya estaba aquí cuando yo nací, acogiéndome cariñosamente entre sus brazos, y pese al tiempo y la distancia siempre ha seguido haciéndolo, afortunadamente existen tantas imágenes y gratos recuerdos unidos a él que van llenando el vacío que me produce su ausencia, y la vida continua.
Este año he publicado mi primer libro en solitario, me hacía mucha ilusión y aunque la experiencia no ha resultado ser todo lo gratificante que esperaba, me alegro de haberlo hecho y he aprendido la lección, agradeciendo a todos los que me habéis acompañado en este trance y a los que lo habéis leído.

El pasado verano he hecho un viaje maravilloso con la persona que amo, cuyo itinerario habéis podido seguir en este mismo blog y os recomiendo que si tenéis ocasión no dejéis de hacer.
He seguido trabajando cada día con renovado afán para el Colectivo TAF, viendo culminarse los nuevos proyectos con el esfuerzo común durante el 2010.
Y parece que cuando arrancamos la última página del almanaque que cuelga en la pared estamos obligados a imponernos nuevas metas y grandes propósitos, y como en mi caso ni tengo que dejar de fumar (parece que tampoco tendré que inhalar el humo de otros en lugares públicos), ni perder cinco kilos o apuntarme al gimnasio, pues ya estoy yendo, me propongo para este 2011 recién estrenado, trabajar, intentar ser mejor persona y seguir creciendo y disfrutando de esta vida que espero nunca deje de sorprenderme gratamente.


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7 Responses
  1. ARVIKIS Says:

    Esta bien eso de hacer balance, y si encima el saldo es positivo, estupendo. Espero que al final de este 2011 que comenzamos, tu cuenta de resultados sea tan positiva como el anterior. ¡Feliz Año Nuevo!
    Javier


  2. Feliz año nuevo, Graziela. Espro que el 2011 solo nos traiga felicidad.

    PD: Y a mi un teclado nuevo donde me funcionen las tildes...jeje


  3. Anónimo Says:

    GRACIAS por ser esa persona que todos necesitamos para llenarnos de su calidad humana.

    Besos de ilusion
    Piluka


  4. encantada Says:

    Feliz Año Graziela.
    Me alegra encontrar personas como tú que han sabido ver cosas buenas en el pasado año, incluso aunque haya tenido malas experiencias (me hace no sentirme tan bicho raro).
    Y con respecto a la danza oriental te recomiendo, por propia experiencia, que continúes y te dejes llevar y te gustes haciéndolo.
    Mil besos.


  5. Nines Says:

    Querida Graziela que el nuevo año, te siga siendo tan positivo como el pasado, que tus ilusiones y éxitos se cumplan, que tu espiritu alegre y luchador siempre te acompañe, y como decia alguien chica tu vales mucho.
    Besos a miles.


  6. PILARA Says:

    NO RECOGES NADA MÁS QUE LO QUE MERECES, CUANDO SE SIEMBRA AMABILIDAD, DEDICACIÓN, TRABAJO, CARIÑO Y AMOR, ES NORMAL QUE ALGO VUELVA Y QUE EL BALANCE SEA POSITIVO, AUNQUE ALGÚN MOMENTO DOLOROSO EMPAÑE EL RECUERDO Y LOS MALOS ROLLOS... ALGUNOS MEJOR NO HACERLOS NI CASO, NO VALEN LA PENA.
    OJALÁ ESTE UE EMPIEZA SEA TAN POSITIVO.
    BESOS


  7. Cruz Says:

    Me alegra que tu año haya sido tan bueno y te deseo que el que acaba de empezar te deje un balance aún mejor y más lleno de ilusiones. Besos