Graziela
Vista desde el avión

Salimos de Madrid a la hora de comer, ya comidos, pues en el avión no nos dieron ni las buenas tardes. Aunque parezca increíble, nadie entre la tripulación hablaba español y una bebida, sin hielo, fue todo lo que nos ofrecieron.

La temperatura en Croacia era muy parecida a la de aquí. Mucho calor.






Nos trasladamos al hotel Vis, situado en la región de Dubrovnik. en el camino disfrutamos de paisajes impresionantes. El mar tenía un color tan intenso que miraras donde miraras, era como ver una imagen de postal.
El hotel era antiguo y no tenía ascensor, pero daba directamente a la playa. Era lugar muy agradable, con una temperatura ideal y unas vistas maravillosa sobre el Adriático, como además la comida estaba rica y el servicio era bueno, rápidamente olvide las posibles "incomodidades". Al fin y al cabo habíamos ido a disfrutar.


















DUBROVNI


Después de cenar, nos ofrecieron visitar Dubrovnik, para hacernos una idea de como era la ciudad y conocerla de noche.

Pudimos comprobar que estaba muy anima y fue un perfecto aperitivo para sabe lo que nos depararía el día siguientes acompañados por Ana, nuestra guía.











Y como vale más una imagen que mil palabras, aquí tenéis una muestra. Entenderéis que nos encantó la ciudad, y que no eramos los únicos que transitaban por allí, pues las calles y restaurantes estaban llenos de turistas.
El segundo día, madrugamos para realizar la visita a Dubrovnik, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Antes de atravesar su muralla pudimos ver la Fortaleza Imperial, fortaleza de San Lorenzo, a la que llaman el Gibraltar de Dubrovnik.

El color de agua y su extremada transparencia no dejaba de impresionarme.










Al entrar en la ciudad vieja por la Puerta Pile, vimos la imagen del patrón de la ciudad, San Blas, y nuestra guía nos explicó la historia de Croacia, que es independiente desde 1991.
La muralla, con su torre cuadrangular.

Al inicio de la emblemática Stradun, encontramos la gran fuente de Onofrio. Uno de los monumentos más importantes de "la perla del Adriatico" por su originalidad. Fuente de piedra con forma poligonal, y dieciséis caras, en cada una de ellas hay esculpida una mascara por cuya boca fluye el agua, está culminada por una gran cúpula abierta en su parte superior.
La fuente lleva el nombre del arquitecto napolitano que la diseño como final del acueducto subterráneo que llevaba el agua hasta la ciudad desde el río situado a 12 km.
La fuente sufrió grandes daños en el terremoto de 1667 y los animales y dragones que adornaban  su parte superior fueron destruidos, quedando únicamente un perro.
Iglesia de San Salvador, del siglo XVI, y al lado el Monasterio Franciscano. En la fachada de este monasterio pudimos ver que algunos jóvenes se suben a una gárgola, cuya piedra está ya muy gastada, y tienen que permanecer el tiempo suficiente para mirar a un lado y a otro y antes de caer, la primera mujer que miran será su mujer, esto es lo que dice la leyenda, y la noche anterior pudimos ver como muchos prueban fortuna (sin saber aun el motivo), pero es mas un divertimento que otra cosa, pues es muy difícil mantenerse arriba.

Pegado al monasterio franciscano está el museo de farmacia, que pude visitar en el tiempo libre, y luego mostraré las fotos de su claustro.
Actualmente en la ciudad vieja solo hay unos 700 habitantes viviendo  en lo que es el casco antiguo.
Las callejuelas están llenas de restaurantes, bares y tiendas.

Hay una calle en la que vivían los judíos, que tiene una larga escalinata que lleva hasta el funicular, desde el que se disfrutan preciosas vistas.


Todas las calles tienen su encanto, y no me cansaba de mirar unas y  otras, aunque en algunos casos resultara un poco agobiante, pues los restaurantes tenían algunas mesas ocupando la mayor parte del espacio que existe para pasar, así que no es muy cómodo andar por ellas, aunque se perdona por la belleza.


Los gatos forman parte también de estas peculiares calles empedradas. Son animales muy queridos por los croatas, que les cuidan y alimentan. Ellos se tumban en cualquier lugar y duermen plácidamente, sin asustarse por la cantidad de turistas que transitan a su alrededor. Aunque mucho me temo  que ellos no responde al siseo con el que estoy acostumbrada a llamarmos, pues no se les movía ni solo pelo ni abrían el ojo, o movían la oreja, lo que me resultó muy curioso y no dejó de sorprenderme durante todo el viaje, pues en cualquiera de los lugares visitados la respuesta era la misma, ignorarme.



La calle principal termina en el puerto. 
Los arcos son de los antiguos astilleros.

Catedral de la Ascensión de la Virgen, que tiene un cuadro de Tiziano tras el altar mayor.
Palacio del Rectorado, fue construido como sede del gobierno  residencia del Príncipe.

El rector se elegía por un periodo de un mes durante el que ejercía como presidente de la Cámara. disponía durante este tiempo de una vivienda y oficina en el palacio, alejado de su familia para dedicarse por entero a los asuntos estatales, sin poder abandonar el recinto salvo por las obligaciones de su cargo.
Además de ser la residencia del rector, en el palacio están las dos salas del Gran Consejo y el Pequeño Consejo, una sala de juicios, una prisión, un arsenal y un polvorín.
 Actualmente alberga el museo de la ciudad y en el patio se celebran conciertos de música clásica y de la orquesta sinfónica.


Iglesia de San Blas, patrón de la ciudad, una de las mejores muestras del barroco veneciano.



Columna de Roldan , cuyo brazo era la medida ragusana
En la plaza Luza se encuentra además de la iglesia de San Blas,  la Columna de Roldan, la torre del Reloj y el Palacio de Sponza, uno de los pocos que consiguieron quedar en pie tras el terremoto de 1667; al principio fue oficina de aduanas, luego se convirtió en la tesorería y en la actualidad alberga el museo de la guerra de la independencia de Croacia, un lugar muy interesante con libros, documentos, cuadros, en el que se pueden ver documentales y testimonios de personas que vivieron de cerca el conflicto.   
En el momento de nuestra visita en la plaza había instalado un graderío, por lo que las fotografía no son muy buenas, sobre todo las del palacio de Sponza, que no se podían tomar lo suficientemente lejos para ver su fachada, pues las ventanas del primer piso son lo más bonito y aquí no se aprecian.
Después dispusimos de tiempo libre y aprovechamos para dar un paseo, ver el mercadillo de artesanía y frutas, y tomamos un refresco bien frío en un lugar con una vista espectacular que nos recomendó nuestra guía, alejado del bullicio de la ciudad. muy relajante para el cuerpo y el espíritu.


Yo aproveche para conocer el museo de la farmacia, con la farmacia de Mala Braca, de 1327, que es la más antigua de Croacia y la tercera de Europa. 
El claustro, de 1360, es la parte más antigua que se conserva en buen estado. Cuatro galerías separadas del jardín por arcos y columnas gemelas, con capiteles decorados con relieves de animales y máscaras. Un lugar especial dentro del casco antiguo de la ciudad donde se respira quietud que invita a la meditación con el silencio roto únicamente por los trinos de los pájaros.
En el centro del jardín está la fuente gótica.
 Y para terminar nuestra visita por los escenarios donde fue rodada la famosa serie televisiva "Juego de tronos", como testimonian las numerosas tiendas que vender objetos y camiseras relacionadas con la misma, comimos en el Puerto, en un ambiente tranquilo y agradable.
Al terminar dimos un paseo en barco, que resultó muy placentero por la brisa y los paisajes. Desde el mismo pudimos ver la isla de Lokrum, con sus playas de piedra.
La casa de Maximilano de Hamburgo (Emperador de México) y la ciudad desde el mar. Un broche perfecto para un día completo, y aún nos quedaba la tarde.
Volvimos al hotel para ver atardecer en aquel lugar idílico. Después de cenar, aunque todavía estábamos cansados de la intensa jornada, fuimos dando un paseo hasta el hotel More, y bar que está más que construido instalado dentro de una cueva. Había que descender varias plantas y ver primero unas preciosas terrazas sobre el mar directamente. Pudiendo acceder al mismo por las escalerillas y en ascensor, que nos llevó directamente a su interior, impresionante, donde se podía tomar una copa rodeado de estalactitas y estalagmitas. Una compañera de viaje, Ana y yo recorrimos las distintas estancias de la cueva, encantadas de haber dado el paseo hasta allí. Es un lugar único, después completamos el paseo lleno de terrazas, parques infantiles y jardines. Así nos despedimos de Dubrovnik. 
Este es el puente que se veía desde el avión.

A la mañana siguiente salimos temprano camino de Split. Durante el trayecto nuestra guía nos hablo del clima Mediterraneo y Continental, de los vientos: frío del noreste, "Bura" o siroco, que sopla desde el Adriático, con fuertes ráfagas que azotan  de forma inesperada, muy violentos en invierno alcanzando los 200 km/hora. produciendo muchos problemas y  "Jugo", cálido del sureste, trae nubes, lluvia y baja presión del Mediterraneo. Los Croatas dicen que Juro es el viento que les vuelve locos.

La comida fue en un restaurante a orillas del río Cetina, en la región de Dalmacia. Hacia mucho calor, un calor humero y la comida fue la peor del viaje, con diferencia, aunque el entorno era muy bonito.


SPLIT

Situada al sur de Crocacia, es la capital de Dalmacia. Es una de la ciudades más importantes de Croacia. Lo más destacado de la misma es el Palacio de Diocleaciano, uno de los monumentos mejor conservados de la arquitectura romana. Fue construido como unión de una villa de lujo de verano y un campamento militar romano (castrum), dividido en cuatro partes por dos calles principales. Las cuatro puertas de acceso llevan el nombre de diferentes metales; la puerta principal es la Puerta áurea (de oro); la sur daba al mar, la de Bronce; la occidental es la de hierro y la oriental la Puerta Argenta (de plata).
La vida de la ciudad gira en torno a La Riva, su paseo marítimo   

Pegados a la fachada del Palacio se construyeron casas, apoyadas en el mismo, cuyo efecto es muy curioso.









Durante nuestra vista estaban colocando un escenario, pues parece ser que organizan conciertos y espectáculos a los que se puede asistir desde las escaleras que lo rodean.
Mausoleo de Diocreciano
La torre de la catedral, a la que se accede por un sinfín de escaleras prometía unas maravillosas vistas, pero nos perdonamos la subida y decidimos pasear por este lugar cargado de historia.


Aquí se sacaban las entradas para la catedral y la cripta.



Templo de Jupiter, que por dentro nos decepcionó bastante
Peristilo del Palacio
 

Puerta de Oro del Palacio Diocleciano

Estatua de Gregorio de Nin, obispo medieval, del arquitecto y escultor Ivan Mestrovich, que se reconoce como el mejor escultor croata. El obispo fue famoso por luchar para que los oficios se hicieran en croata. Hay una leyenda que dice que si se le toca el dedo gordo del pie al obispo, traerá buena suerte. A cuenta de esta tradición el pie luce brillante y pulido, aunque no se sabe si se cumple el adagio.


 Dentro del Palacio existe un bulliciosa ciudad, que no deja de sorprender, con sus calles pintorescas, terrazas, tiendas, rincones encantadores... que convive en perfecta armonía con las distintas zonas del palacio.


Interior de la catedral de Santa María




Teatro de Split

Plaza de la República
Hacía muchísimo calor y humedad en Split, Tras la visita del Palacio Diocleciano dimos un paseo por el resto de la ciudad; vimos el teatro y una iglesia que parecía evangélida, muy rara, la verdad. Y hasta tuvimos tiempo de entrar en alguna tienda. 
La Plaza de la República nos encanto, y  el puerto deportivo fue una bocanada de brisa fresca en la tarde tórrida.  Un paseo muy agradable que nos llenó los ojos de azul.


Detalle de una de las terrazas de cafeterías pegadas al Palacio Diocleciano. en la tomamos un refrigerio antes de marcharnos de la ciudad, tras la interesante visita. 




* Podría escribir mucho más sobre la historia de estas dos ciudades, así como de las que aparecerán en la próximas entradas de este blog relativas al viaje a Croacia, pero esa información puede leerse en cualquier libro y mi idea es darlas a conocer a través de las imágenes que yo misma capte. También es posible que exista algún error o queráis aportar algo más, por lo que podéis dejarme vuestros comentarios. Gracias.
Graziela

MI FAMILIA      
 Cuando era pequeña vivía feliz en mi casa, todos me querían mucho, me cuidaban y me regalaban montones de cosas. No recuerdo ni siquiera fijarme en que mis compañeros del colegio tuvieran un padre y una madre, que les llevaban o esperaban a la salida, en vez de dos mamás, como yo.  
Al nacer mis hermanos todo cambió de pronto. Dejé de ser la reina de la casa, además, por partida doble. Primero llegó Mateo: un bebé rubio, gordito y sonrosado, que todos decían que se parecía mamá, y un poco a mí; se pasaba el día dormido en su cuna. Todavía era un canijo que tomaba teta cuando nació Lucas: tenía mucho pelo negro, no solo en la cabeza, parecía un mono con pelo hasta en orejas como un ratoncito. Tenía  unos ojos grandes del mismo color que la mesa del salón; decían que era muy alto y yo le veía largo y flaco como las truchas que pescaba el abuelo. Pensé que se lo había dado cambiado a mamá Edurne, pues no se parecía a ella, ni a nadie de la familia. Con el tiempo se fue arreglando, o a lo mejor que ahora le quiero más, aunque sigue siendo peludo.
Todos íbamos al colegio del barrio y como ellos estaban en la misma clase y eran igual de altos, mis amigos preguntaban si eran mellizos. Yo explicaba que no, que Mateo era el mayor y que Lucas había nacido después y de mi otra mamá, aunque creo que no lo entendían bien, pues ponían caras y abrían mucho los ojos, como si estuviera diciéndoles algo extraño.
Yo iba creciendo y mis hermanos también. Dentro de casa, con la familia y los amigos todo seguía siendo estupendo, pero fuera  no tanto; sabía que algunas madres del cole nos miraban como si fuéramos animales de otro país, pues mis compis me lo contaban, así que dejé de explicar que mi familia no era como las otras y como si fuera cosa de magia, mis hermanos se convirtieron en mellizos para los demás.
Reconozco que mis hermanos a veces se quejan de no tener un padre como el de Iñaki, que juega a lo bruto con ellos, aunque yo prefiero seguir como estoy, con una familia original y divertida. Además, tenemos al tío Marcos que siempre viene a vernos a la función del colegio.
Y ya no sé que más contar para este trabajo, solo que espero que Alicia, la profe me pongan una buena nota para que mis mamás estén muy orgullosas de mi.  


Graziela




UN REGALO ESPECIAL


- I -

Fue el regalo de mi abuela cuando cumplí quince años. Era su única nieta y me adoraba. Yo espera algo especial y por eso al ver el contenido de la preciosa caja sentí una desilusión tremenda. ­ ¡Pero si a mi no me gusta escribir...! -fue todo lo que pude decir ante aquel libro con hojas de grueso papel ahuesado, encuadernado en piel, con aspecto de viejo.
­ Nena, no es un diario, sino un libro. Es mi bien más preciado y quiero que lo tenga tú.
Después me explicó que debía activarlo. Se trataba de seguir un largo ritual para que mi alma sintonizara con el libro y pudiera leer en el lo que más me convenía en cada momento. Yo no entendía nada, tampoco cómo mi abuela, una mujer ejemplo de coherencia, me hablaba de esas cosas, que francamente, me sonaban como a brujería. No era propio de ella.
De todos modos, seguí los pasos indicados y deje el libro en mi mesilla de noche, lugar en que supuestamente debía permanecer siempre. No empecé a utilizarlo inmediatamente, hasta que sufrí mi primer desengaño amoroso al enterarme que el chico que me gustaba salia con una compañera de clase. En mi desesperación, entre lágrimas e hipos cogí el libro y al abrirlo quedé perpleja. Sus páginas ya no estaban en blanco, sino totalmente escritas. Leí el título y mi sorpresa fue en aumento “Primer amor primer dolor”. Aquella noche a penas dormí al no poder dejar de leer. A ese libro de Martín Vigil, le siguieron muchos otros de literatura juvenil de la época y obras clásica. Cuando me recomendaban algún título, siempre lo acaba de leer. Devoraba los libros con avidez y sin necesidad de elegirlo. Solo tenía que abrir sus viejas tapas de cuero para sumergirme de lleno en sus páginas y descubrir otros mundos, viajar, aprender; conocer historias y aventuras emocionantes. Me sentía tan bien recorriendo esas vidas de ficción...

- Rocío, hija, ha llegado el momento de pasarte el testigo. De que lo hagas tuyo. Te acompañará, te dará consejos cuando yo no esté contigo.

- Mamá, sabes que me encanta leer y prefiero elegir mis propios títulos –protestó molesta.

                                                                       - II ­-

No me gustaba que nadie dirigiera mi vida y menos aún que me dijeran lo que tenía que leer en cada momento. Como mi madre hizo en su día, activé el libro, que permaneció en mi mesilla cogiendo polvo durante muchos meses, sin que me apeteciera abrirlo.
El mismo día que mi madre falleció, presa de una fulminante enfermedad, lo abrí por primera vez buscando consuelo y leí sorprendida “la muerte, un amanecer”.



Cuento finalista del II Concurso de Relatos Cortos Libros Cris Cassi


Graziela



Salimos el  viernes tempranito de Madrid, en dirección a Carranque (Toledo), municipio que pertenece a la Comunidad de Castilla-La Mancha. 
Este fue el destino elegido por nuestra profesora de gimnasia, Josefina,  para hacer una ruta de senderismo. 
Como se encuentra a sólo 39 km. llegamos en un suspiro desde Madrid, acompañadas de una mañana fresca y soleada.
El autocar hizo parada en el hotel Comendador, a la entrada del pueblo, para dejar el equipaje. En esta ocasión además de hacer una marcha y pasar el día, queríamos disfrutar del circuito hidrotermal del Spa Balneario Domus Aurea, que pertenece al mismo hotel, en el que pasaríamos la noche.
Realizamos la Ruta de Don Quijote, en versión corta. En vez de comenzar desde el hotel, atravesar el pueblo y los campos de cereal y dejar a la izquierda el puente que cruza en río Guadarrama, al otro lado del mismo el Parque Arqueológico de Carranque, el autobús nos dejó directamente en el aparcamiento y solo tuvimos que bajar para llegar a la zona del río. 


Atrás quedaron la chopera, los almendros y el río y demás vegetación ribereña. Cruzamos un pequeño arroyo tomando un sendero a la derecha por el que nos internamos en el pinar. 
Descubrimos largas filas de procesionarias que lo atravesaban de vez en cuando, cuidándonos de no pisarlas a nuestro paso.
El camino se dibujaba en paralelo a un arroyo poco caudaloso, que más parecía un lodazal, con aguas estancadas, que debió conocer tiempo de abundancia a juzgar por los juncos y otras plantas que observamos cerca del lecho del mismo. 

Poco a poco íbamos subiendo y alejándonos así del arroyo, dejando atrás el pinar y viendo algunos árboles aún sin hojas y zarzas, escaramujos, almendros y el suelo cubierto de hierba. 
En algunas ocasiones nos cruzamos con ciclistas, pues parece que esta ruta resulta divertida para hacerla en bicicleta de montaña al tener desniveles y cuestas en su primera parte. 
Dejamos de subir y el camino se fue haciendo más llano. Empezamos a ver campos de cereal, de un verde intenso, que se movía mecido por el fresco viento. 
Encontramos a un señor amable y sonriente por el camino en dirección opuesta a la nuestra, que nos confirmó que íbamos bien, pues no veíamos ningún cartel indicativo de la ruta y temíamos haber tomado el sendero equivocado.
Había otro hombre trabajando en una finca que nos saludó cuando pasamos a su lado, y me sorprendió su parecido con el primer hombre que nos encontramos y nos indico el camino. 

Después de un rato el paisaje cambiaba de nuevo y los llanos campos de cereal dejaban paso a las viñas y algunos olivos. 

   

Por todos sitios se veía la tierra horadada en las laderas por montones de conejeras. Ya sabíamos que es una zona de abundante caza menor, sin embargo debíamos ser unas caminantes muy ruidosas, pues no pudimos ver ningún conejo. 
Si aparecían de vez en cuando milanos o águilas volando muy alto sobre nuestras cabezas, y bastantes aviones surcaban el cielo, lo que dio lugar a bromas y comentarios que se volvían a producir cada vez que los escuchábamos o veíamos.
Hicimos un alto en el lugar que encontramos la indicación de "Descansadero, 3 km.",  para beber un poco de agua, comer una fruta o frutos secos y seguir camino. Habíamos recorrido la mitad del itinerario.
Después de un breve descanso, la charla y las risas, aún tuvimos tiempo para hacer un par de fotos antes de seguir camino. 


 Una vez más volvimos a cruzarnos con un hombre amable, no sé bien con cual de ellos, si con el primero o con el segundo, pues llegamos a la conclusión de que se trataba del mismo, que a veces pasaba andando con su palo en la mano o en bicicleta, o que eran mellizos que además, vestían igual. Nos comentó que al subir un alto podríamos divisar en el horizonte la torre de la iglesia y poco después el pueblo a lo lejos, y así fue, como comprobamos unos metros después.


Bueno, la verdad es que a estas altura los lugareños nos tenía un tanto desconcertadas, pues poco después nos adelantó otro en todoterreno cuyo conductor se parecía sospechosamente a los otros dos. Era todo un poco raro... ¿O sería cosa nuestra?


Mientras esperábamos a las compañeras para volver a reunir el grupo, observamos una perdiz a peón, que nos permitió observarla durante uno ratín, mientras se alejaba ajena a nuestra presencia. Esta fue la única que vimos a lo largo de nuestra ruta, aunque decían que abundaban mucho, se ve que con viento no les gusta volar.
Entramos en el pueblo y como no lo conocíamos preguntamos a la cartera dónde había un parque o una plaza para poder comer tranquilamente. Nos indicó una que habían hecho el año pasado, así que allí nos dirigimos y dimos cuenta de nuestros bocadillos, fruta, galletas, chocolates, bollitos y hasta una copita de Málaga Virgen. Descansamos poco rato pues el viento empezaba a ser incómodo y el cielo se cubría de nubes por momentos, dejando apenas ver el azul, que luego, como por ensalmo se disolvían sin descargar y de nuevo lucía el sol. 
Y es que  según decían las expertas no venían de Toledo, que parece ser el signo inequívoco de que llueve en la zona.
Un café y paseíto hasta el hotel, para descansar un rato hasta quedar para visitar el balneario. 











No sin antes conocer y recorrer los jardines que rodean el mismo y los demás edificios adyacentes.
Flores, árboles, fuentes, tinajas, columpios. Un entorno muy agradable y cuidado; al fondo el restaurante "El Zaguán" y la discoteca, de los que disfrutaríamos por la noche, o eso pensábamos nosotras.
Ésta es la única foto del Spa que se puede poner,  pues no se debe hacer público el vídeo testimonial, aunque resultaría muy divertido para cualquiera que lo viera; un grupo de mujeres de diversas edades uniformadas, ataviadas con gorritos de ducha estampados de colores (que nos dieron problemas) y toallas blancas, con una estética como antigua, y no puedo contar más pues sería traicionar la confidencialidad e intimidad del grupo.
Dos horas en el Balneario dan para mucho: piscina activa (de chorros enfocados a todas las partes del cuerpo) y de agua a distintas temperaturas, desde muy caliente a muy fría; pediluvio, baños árabes, iglú, sauna, baño turco, templo de duchas, termas romanas y sala de relax, un circuito de los mejores que conozco. 
Y para terminar, relajada y bien remojada, tomar un té en un entorno tranquilo, silencioso y muy agradable, con las mesas situadas al lado del rincón de la foto.
Más relax y a vestirse para la cena.
El restaurante muy bien; la cena fue rica, abundante, y bien servida. Nos levantamos de la mesa alegres y dispuestas a bajarla bailando un poco, y al preguntar por el horario de la discoteca surgió la decepción. Los viernes no abrían y en el pueblo tampoco había ningún local con música, o donde poder jugar, como pretendíamos. Así que tuvimos que conformarnos con una copa en el salón de al lado de la cafetería. Aunque como estábamos en buena compañía y con ganas de divertirnos, no nos costó hacerlo. Finalmente y pese a los muchos intentos y sugerencia por parte de Josefina, Mar no llegó a explicar en que consistía el juego que había llevado, y se limitó a sacarlo de su bolsa unas cuantas veces a lo largo de la velada y volver a guardarlo. 
Estuvieron mucho mejor las canciones, el poema, la mímica para jugar a las películas, parodias y comentarios que nos hicieron reír a carcajada. 
Nos quedamos con las ganas de ver el número musical que habían preparado tres de nuestras compañeras, y pese a los ruegos de "su público" no se animaron a interpretar. ¡Lástima, otra vez será!



  Al día siguiente el plan era dar una vuelta por el pueblo, y tras el paseo, aperitivo y comida, antes de regresar a Madrid. 

Como el mayor aliciente de Carranque y por lo que es conocido es por el Parque Arqueológico y sus interesantes mosaicos, unas cuantas nos apuntamos para realizar una visita guiada y no quedarnos sin verlo.

Antes de empezar vimos las magníficas maquetas de cuanto nos explicarían después, así como la sala de la cerámica terra sigilata, con todas sus características y ejemplos.

El yacimiento fue descubierto en julio de 1983 cuando se realizaban labores agrícolas en la zona por Samuel López Iglesias, actual director del Hotel donde pasamos la noche. Está en un lugar conocido como Santa María de Abajo, que se encuentra en una terraza del margen derecho del río Guadarrama y limitado por la Calzada Romana que iba de Toledo a Alcalá de Henares. 
Como es muy amplia la información existente en Internet, dada la importancia de este Parque Arqueológico, no me voy a extender en explicaciones,  me limitaré a nombrar las partes que componen el yacimiento, que visitamos y nuestra guía nos explicó ampliamente incluyendo además de los datos históricos, curiosidades, temas mitológicos y anécdotas. 
Incluyo algunas fotos de detalles de los mosaicos de la Villa Romana de las últimas décadas del siglo IV d.C.  La casa de Materno. 

Llama la atención, además de la arquitectura y distribución de la villa, que se conserven y puedan ver todas las salas, sobre todo la calefactada y la zona de baños, decorada con motivos marinos, que nos dan una idea de como vivían y lo adelantados que eran a la hora de construir, incluyendo conductos y desagües. 



La delicadeza de los mosaicos, que se conservan en muy buenas condiciones,  es impresionante: los detalles, el color, las imágenes, lo que representan cada uno de ellos. Me sorprendió especialmente el tamaño minúsculo de las teselas con las que están realizados, dando al conjunto una espectacularidad impresionante.
Con un viento intenso y gélido, que hacía incómoda la visita, vimos también su torcularium, zona dedicada a la elaboración de aceite y vino.
El mausoleo y Edificio Palaciego de principios de siglo V d.C.  con las columnas de mármol que aún se conservan traídas desde Turquía y muchos otros lugares, lo que da una idea de la importancia y el poder económico de los propietarios de la Villa. 
Su estilo de decoración anuncia el fin del arte tardorromano y el inicio del bizantino.
Si tenéis ocasión de ir a Carranque, no os perdáis la visita al Parque Arqueológico, es muy recomendable y seguro que os encanta. Después volvimos al pueblo y nos reunimos con nuestras compañeras, que nos esperaban en una terraza, comida y vuelta al hotel donde nos recogería el autocar, aunque se hizo un poco de esperar. 
Un fin de semana estupendo, con muchos buenos momentos para recordar. Mi agradecimiento a nuestra profe, Josefina, que con infinita paciencia se arriesga una y otra vez a organizar excursiones, salidas y marchas reuniendo a más de una docena de mujeres dispuestas a compartir mucho más que senderismo.

Graziela



Ya está montada la exposición TRAZOS Y PINCELADAS, que comparto con mi amiga Yolanda Bueno Martínez. Se puede visitar durante todo el mes de marzo en horario de lunes a viernes de 09 a 21  y fines de semana de 11 a 19 horas.
En ella encontraréis cuadros, en su mayoría de pequeño formato, combinando líneas y colores bajo dos miradas diferentes, dos formas muy distintas de plasmar en lienzos, papel u otros soportes, con el fin de dar rienda suelta a esta pasión que compartimos y ahora queremos mostraros.

La inauguración será el sábado día 4 a las 12,30 h.
Os esperamos en la Sala de Exposiciones de la Biblioteca Manuel Alvar, calle Azcona, 42. 
Graziela


EL DEPORTIVO NEGRO

El deportivo negro venía adelantando a unos y otros vehículos, pasando muy cerca de ellos a toda velocidad. Enrique le vio aproximarse por el retrovisor, sorteando coches. Ése es de los que se la acaban pegando -pensó-. Cuando llegó a su altura hizo una maniobra temeraria y le obligó a pisar el freno a fondo. Nuria, que iba medio dormida, se golpeó la frente en el parabrisas y él despotricó en voz alta. No estaba dispuesto a consentir que un niñato engreído como aquél le obligara a frena y mucho menos que le hiciera darse un golpe, a él, que nunca había sufrido un accidente de circulación. Entonces se pegó a su coche para intimidarle. Sin embargo, en lugar de amedrentarse, el del deportivo sacó una mano por la ventanilla y le enseñó el dedo corazón bien estirado, y doblando éste, le mostró el índice y el meñique con gesto chulesco, antes de hacer maniobra de adelantamiento sin indicarla, obligando a frenar al todo-terreno que venía por la izquierda.

Enrique le tocó el claxon, tragó saliva y notó un sabor amargo en la boca, justo cuando le perdía de vista. Su novia que sabía el carácter que tenía intentó tranquilizarle.

– Déjale, será un chaval, un irresponsable. Lo mismo hasta va drogado.

– Claro, y que haga lo que dé la gana, que nos matemos por su culpa. Y si quieres, encima le aplaudimos la gracia ¿no?

– ¡No te enfades! No dejes que nos amargue el día un desaprensivo como ese.

Aquello terminó de enfurecerle. El solo siguió argumentando. Le había perdido de vista, así que pisó el acelerador, puso el intermitente y se colocó en el carril izquierdo para adelantar manteniéndose al límite de la velocidad permitida. No se percató de que estaba a su altura hasta que, al intentar sobrepasarle, hizo maniobra como de salir y le obligó a dar un volantazo. Por poco se incrusta contra la mediana. Nuria gritó asustada y puso las manos en el salpicadero para intentar sujetarse.

– ¡Lo ves como es un loco! Un cretino. Casi nos damos un golpe por su culpa. Es para denunciarle. No va a salirse con la suya. Ahora se estará riendo de nosotros. ¡Es un peligro público!

– Apunto la matrícula, llamo a la policía, y listo. Que se las arregle con ellos. Déjale que se vaya con viento fresco.

– ¡Encima! Solo me faltaba eso. Es un macarra y se merece que alguien le dé una lección.

– Que se la de otro. Estoy asustada. Ese tipo me da miedo, está claro que le importa un pito todo… 

Por favor, déjale. Hazlo por mí…

De nada sirvieron sus ruegos. Volvió a colocarse detrás del deportivo. Le daba luces, le tocaba el claxon. El otro conductor debía estar divirtiéndose. Nuria cada vez se preocupaba más por el cariz que estaba tomando la situación. El tráfico se fue despejando y al entrar en Madrid, Enrique siguió pegado al coche negro, sin atender a los razonamiento de su novia, que le avisaba que estaban tomando un camino que no era el suyo, que por allí no iban a llegar al restaurante, que se les estaba haciendo tarde y que, o dejaba ese absurdo juego y su lección, o se apeaba en el siguiente semáforo.

No hubo ocasión. El semáforo estaba en verde y el deportivo frenó en seco. Enrique no tuvo tiempo ni espacio para hacerlo y colisionó con él. Nuria se golpeó, esta vez contra el retrovisor en la ceja; se clavó las gafas y empezó a sangrar por la herida y por la nariz. Enrique al verla se enfureció aún más y en vez de atenderla, sacó la llave inglesa de debajo del asiento y salió del coche dispuesto a darle a ese mal nacido un buen susto. Cuando llegó al deportivo su conductor ya estaba fuera, esperándole. Nuria no se movió, le temblaban las piernas e intentaba contener la hemorragia con un pañuelo, tapándose la herida. Por la calle no pasaba nadie para auxiliarla, ni para impedir la inminente pelea.

Enrique, ciego de rabia, intentó golpear al chico con la herramienta, sin percatarse de que éste escondía tras su pierna un palo de golf, que no dudó en descargar con fuerza sobre su hombro. Se dobló de dolor antes de caer al suelo, momento en que recibió otro impacto, esta vez en la cabeza. Nuria, al ver lo que estaba ocurriendo, corrió para ayudar a su novio, sin plantearse que también podía salir dañada. Yacía en el asfalto, y su propia sangre le iba rodeando, ella cogió la llave inglesa y se lanzó iracunda sobre el joven que estaba entrando en su coche. El primer impacto le alcanzó de lleno, por sorpresa, se le nubló la vista; con el segundo golpe se derrumbó. La mujer, impulsivamente, volvió a levantar el hierro para descargarlo de nuevo en el muchacho. Con la mano en alto, como si la imagen se hubiera detenido, quedó petrificada al verle la cara. Había reconocido a Borja de Urrutia, el hijo pequeño de su jefe.

Se escucharon las sirenas y notó que las piernas no podían aguantar su peso por más tiempo.


Graziela


Fotografía de Graziela

DESPERTAR


Sus dedos de talco recorren mi espalda
inventando senderos infinitos.
Las líneas suaves se entrecruzan
con el tacto de una pluma.
El tibio beso en la nuca
es aleteo de libélula,
Su respiración pegada a mi oído
meciéndome, como el oleaje.
Sonrío con los ojos aún cerrados
y me acomodo entre sus brazos,
acariciando sus manos envolventes
Abrazo la mañana.
¿Existe mejor modo de despertar?



Graziela


Cuando casi alcanzamos con la punta de los dedos el final del año, es un buen momento para hacer balance de los doce meses pasados y sé que algunos, como yo, habréis vividos ratos difíciles, esos en los que parece que todo esfuerzo resulta inútil, que no consigues lo deseado; que alguien va poniendo palos a nuestras ruedas y el caminar se hace más lento, tedioso; que nos amarguen esos enfrentamiento que generan situaciones a las que no les vemos fácil solución, sin que podamos mejorarlas, pues muchos prefieren elegir tener razón a ser felices; que la tristeza llega de pronto y a veces con ganas de instalarse a nuestro lado durante días quitándonos las ganas de todo. Estoy segura de que algo os suena... 
Además cuando ya había empezado a escribir esto me sorprendió la triste noticia del fallecimiento repentino de la madre de una amiga muy querida, esto me mueve el dolor de la perdida y me hace replantearme muchas cosas y otro orden de prioridades.
Sin embargo, pese a los malos momentos, los sustos, el temor y la zozobra por la salud y bienestar de mis seres queridos,  en mi caso el balance del año que está a punto de acabar es positivo. 
Durante estos meses me he sentido muy satisfecha de haber podido ayudar a otros, a veces con un simple gesto, haciéndoles sentirse importantes, intentando animales o compartiendo mi tiempo con ellos; con una palabra amable o un cariño. Me considero una mujer afortunada por contar a mi alrededor con gente estupenda, dispuesta a escucharme, aconsejarme y tenderme una mano cuando lo necesito; niños que me alegran el corazón, me hacen reír y disfrutar jugando.
Mirando atrás pesan más los buenos ratos, la alegría que genera gratitud, el cariño, el amor. Me siento satisfecha al culminar pequeños retos personales; seguir aprendiendo, poder aplicar los conocimientos adquiridos para enfrentarme a los vientos adversos, que soplan cuando menos lo esperas, esto me amina, pues al fin y al cabo lo que pretendía y seguiré intentando es ser mejor persona cada día, sentirme a gusto en mi piel, sea cual sea el mes del calendario.

OS DESEO QUE EN EL 2017 MANTENGÁIS VIVA LA ILUSIÓN, QUE PONGÁIS LAS GANAS Y LA ENERGÍA NECESARIAS PARA VER CUMPLIDOS VUESTROS DESEOS; QUE TENGÁIS CALOR EN LAS NOCHES FRÍAS.
 Y DESCUBRIR ESOS MOMENTOS MÁGICOS QUE SURGEN CADA DÍA Y A VECES NOS PERDEMOS POR ESTAR OCUPADOS O PREOCUPADOS EN OTRAS COSAS. 
FELIZ AÑO NUEVO
Graziela










ES TIEMPO DE ALEGRÍA. 

TIEMPO PARA COMPARTIR Y DISFRUTAR.
EL TIEMPO DE MANTENER VIVA LA ILUSIÓN  OBSEQUIANDO A LOS DEMÁS, PENSANDO EN LO QUE LES GUSTA.
AUNQUE EL MEJOR REGALO SIGUE SIENDO EL PODER SENTIR EL CARIÑO DE LOS QUE TE APRECIA 
Y SE ACUERDA DE TI NO SOLO EN ESTOS DÍAS, A LOS QUE QUIERES.
OS DESEO UNA FELICES FIESTAS LLENAS DE MOMENTOS DIVERTIDOS Y EMOCIONANTES.