TARDE DE LLUVIA
Se miraron y sonrieron. Cada vez
parecía llover más fuerte. Hablaron del tiempo, de las lluvias constantes. Las
luces se empezaron a reflejar en los charcos. Él se ofreció a invitarla a un
café en el bar de enfrente para entrar en calor. Ella aceptó.
Charlaron un rato apoyados en la
barra. Cesó la lluvia. Él pagó y salieron.
Ni siquiera se habían dicho su
nombre, no intercambiaron sus teléfonos. Tras despedirse, cada uno siguió su camino seguros de
que la lluvia volvería a juntarlos.


