Graziela

EXPOSICIÓN DE PINTURA 
SUEÑOS, CUENTOS Y MATICES, 
DE LA ASOCIACIÓN DE ARTISTAS CARMEN HOLGUERAS



El día 22 del octubre se ha inaugurado en el C.C. Antonio Machado de Madrid, la Exposición de pintura "Sueños, Cuentos y Matices" en la que compartía sala con  Aurora Alvés, Clara Torres, Cuca Rey, Marisol López García, Octavia Tandea, Rodolfo Garrido y Yolanda Bueno.

La tarde era gris y lluviosa aunque muchos no se dejaron asustar por el inclemente tiempo y decidieron acompañarnos, acudiendo a la cita señalada. 



Abrió el acto José Luis Risoto,  comisario de la exposición, que cedió la palabra a Dª. Carmen Holgueras,  Presidenta de la Asociación, que presentó a todos los que participábamos en la misma, como siempre con palabras amables para todos los artista. 

Seguidamente José Luis Risoto fue dando paso a las intervenciones individuales de los expositores, que allí nos encontrábamos, pues por diversos motivos Clara Torres, Cuca Rey y Yolanda Bueno, que también exponían sus obras, no pudieron acompañarnos. 
cuadros de Yolanda
 











Yo eché de menos sobre todo a Yolanda, con la que me habría gustado compartir el momento, pues hace años que nos conocemos, compartimos la afición por la pintura, somo amigas y además, juntas nos lanzamos a exponer nuestros cuadros solas, y por primera vez, en una exposición conjunta.
El primero en tomar la palabra fue Rodolfo Garrido, que habló de la ilusión que produce comenzar a pintar un cuadro y el proceso creativo, así como de la Asociación.
Cuadros de Rodolfo Garrido
 

 Marisol López García, que se ha incorporado a la misma recientemente nos relató su experiencia al respecto.


Cuadros de Marisol López Garcia




Cuando José Luis Risoto me pasó el micrófono, y la pregunta, pude comentar como les conocí y me uní a esta Asociación, y como me he sentido formando parte de la misma, en la que todos tenemos cabida, al margen de estilos, técnicas y experiencia, y esto me parece importante. La experiencia ha resultado enriquecedora. Además, Carmen Holgueras es una mujer entrañable, cariñosa y muy cercana que no deja de animarnos a pintar y constantemente se proponen trabajos y retos para exposiciones colectivas, y es que siempre que he coincidido con Carmen Holgueras me da la sensación de conocerla desde hace mucho, y como decía el poeta  Antonio Machado, nombre que lleva este Centro Cultural, Carmen es "una persona buena, en el buen sentido de la palabra buena". 
Octavia Tandea nos explicó de donde nace su inspiración y fue especialmente entrañable escucharla hablar de sus raíces, de los recuerdos que la unen a su abuela y a su madre y que es precisamente de los cuentos e historias que escuchaba de labios de las mismas, mientras cosían, de donde nace la inspiración para su obra. 
Cuadros de Octavia Tandea

Aurora Alvés comentó que tras un parón obligado, por motivos personales, ha retomado los pinceles con ilusiones renovadas y está en un momento creativo en el que lo que más le interesa es experimentar. 











Y después de los agradecimientos a todos los asistentes y a los que han hecho posible esta Exposición, José Luis cerró el acto, dando paso al ágape que ya nos esperaba en las mesas. 
Tomamos unas bebidas con algunos pinchos. Fuimos recorriendo la sala con unos y otras. Charlas, risas, comentarios, saludos, y despedidas, hasta que llegó el momento de marcharnos. 







Fuera nos espera la fría noche, pero la tarde había sido tan agradable que yo estaba encantada.







Gracias a todos los que nos acompañasteis haciendo de esta inauguración una tarde para recordar.




Y allí quedaron nuestros cuadros, a la espera de ser contemplados por otras miradas, y los imagino observándose entre si.

Para los que no pudieron acudir este día, y no quieran perderse la exposición, esta permanecerá abierta hasta el día 28 de noviembre, de lunes a viernes en horarios de 10,00 a 14,00 y de 16,30 a 20,30.





Graziela
INAUGURAMOS LA EXPOSICIÓN 
"SUEÑOS, CUENTOS Y MATICES". 
SERÁ EL PRÓXIMO MARTES, 
DÍA 22 DE OCTUBRE A LAS 19,00 h.
CENTRO CULTURAL ANTONIO MACHADO
(Calle San Román del Valle, 8 - 28037-Madrid)
OS ESPERO ALLÍ, SEGURO QUE PASAMOS UN BUEN RATO
Graziela



Escuché el sonido de un avión y con tristeza miré al cielo para localizarlo. 
Ese podía ser el momento exacto en que te alejabas de mi, tal vez para siempre. Mentalmente te dije adiós. No me quedaban lágrimas. 
Sabía que yo había tomado la decisión de no acompañarte, sabía que era la oportunidad que estábamos esperando. Soy la misma persona cobarde de antaño y no pude romper con todo, dejar atrás esta vida, marcharme contigo.
Seguí mirando hacia arriba hasta que aquel avión solo fue un punto brillante que se perdía entre las nubes. 
Necesitaba tomar un café. Mientras lo preparaba un golpe me sobresalto. Al volverme, tus maletas estaban en la puerta.
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CON NITIDEZ

Le esperaba anhelante.
Sabía que algún día volvería.
Siempre cumplía sus promesas.

Soñaba con su regreso.
Creía escuchar su voz,
sentir el roce de su piel, su aroma.

Todo parecía borroso, desenfocado.
Escuché la llave en la puerta,
el ruido de sus pasos acercándose

Con el corazón alborotado,
cerré los ojos y espere,
esperé su abrazo.

Me estrechó con fuerza,
nos besamos.
No era el hombre que esperaba.









Graziela





TIERRA FÉRTIL

       Lo de nuestra madre fue inesperado. Cuando aparecieron los primeros síntomas ya era tarde. Todo ocurrió tan rápido que ni Lidia ni Rubén, mis hermanos, llegaron a tiempo al tanatorio. Tras la incineración decidimos posponer el funeral para que pudiéramos asistir todos sus hijos.
       Una vez que tuvimos sus cenizas surgió el dilema: la tía Esperanza dijo que podíamos hacer una reducción de restos y enterrarla junto a papá, pero dado lo mal que se llevaron durante los últimos años de su vida en común, no me pareció buena idea.  Comprar un nicho o un columbario ni siquiera lo contemplamos. Se acercaba el momento de las exequias y seguían las dudas.
        El tío Rafa me ofreció una solución: que lleváramos las cenizas a “Los  acebuches”, su finca, en la que habíamos pasado tan buenos ratos en familia. A mí me pareció una idea estupenda y se lo comenté a mis hermanos:
       — Eso supondría que no descansará en campo santo —Objetó Lidia.
       —Lili, ¡tú estás tonta! —dijo Rubén— Desde cuándo te importan esas cosas, si la última vez que pisaste una iglesia aquí fue en el funeral de papá, hace ya más de cinco años.
       Y así quedó zanjado el asunto. Decidimos comprar un árbol y enterrar la urna bajo el mismo, pues lo de esparcir sus cenizas no nos pareció buena idea desde que mi cuñado nos contó que, al aventar las de su padre sobre el mar, cambió el viento y terminó llevando a casa parte de sus restos pegados en la ropa y el pelo.
       Elegimos un lugar alejado de la casa y pasamos por el vivero más próximo para comprar el árbol.
       —A mí me parece que un melocotonero, que era la fruta preferida de mamá, estaría bien.
       El empleado nos enseñó un montón de árboles de melocotón: rojo, Vesubio, Fortuna, Brasileño, amarillo. Tempranos, tardíos, de distintas edades, precios y tamaños. Y ante tanta variedad no sabíamos por cuál decidirnos. Así que a Lidia se le ocurrió decir:
       —Bueno, realmente, lo que más comía eran ciruelas para ir al baño. ¿Qué tal un Pruno o un Claudio? Aunque no sé cómo son sus flores.
       Y el buen hombre, con infinita paciencia, nos llevó a la zona de los ciruelos y nos mostró las variedades que tenía: Claudia verde, Santa Rosa, Black Diamond, enumerando las características de cada uno. Tras su charla, Rubén, un tanto aburrido, sentenció:
       —A mí éstos no me gustan, son muy redondos de copa. Y como ella ya no necesita nada que le regule el intestino, yo prefiero los cerezos, acordaos de las excursiones al valle del Jerte que hacíamos de pequeños para ver su floración. O un albaricoque. A mamá la volvían loca los orejones.
       —Pues los cerezos están allá al fondo y los albaricoqueros junto a los melocotoneros que hemos visto antes. Así que díganme qué quieren ver primero.
       —Bueno, los naranjos también son árboles bonitos y el azahar huele muy bien —dijo Lidia.
       El del vivero, que debía estar harto de aguantarnos, se giró airado para responderle.
       —Sí señora, y su fruta también tiene cualidades laxantes, pero aquí no se dan. Si me dicen dónde lo quieren plantar, si es solana o umbría, yo podría aconsejarles.
       Estaba claro que no teníamos ni idea de fruticultura, así que le expliqué porqué queríamos comprar un frutal. Nos aconsejó poner un árbol como portainjertos o patrón, e injertar en el mismo la variedad de fruta deseada. Por un precio razonable, él se comprometía a plantarlo, injertarlo una vez prendido y cuidarlo durante el primer año.
       Resuelto el tema, después del funeral nos desplazamos toda la familia al lugar elegido y al lado del tronco, que era robusto y parecía que llevara años allí, enterramos la urna con las cenizas de mamá. Quedamos con el tío en que lo visitaríamos cuando pudiera cada uno y se mostró encantado.
       En primavera el frutal lucía esplendido, cuajado de hermosas flores rosas.
       Me llamó Rubén para decirme que había estado en “Los Acebuches” y probó las cerezas del frutal de mamá, que eran exquisitas.
       Poco después vino Lidia de vacaciones y comentó que el ciruelo estaba lleno de claudias verdes, dulcísimas; había cogido un cesto lleno para hacer mermelada.
       Me quedé desconcertada. Así que decidí comprobar cual de mis hermanos tenía razón. Sorprendentemente cuando yo fui todavía quedaban frutas en el árbol, pero no eran cerezas ni ciruelas, sino melocotones.
       ¿Tierra fértil o cosas de mamá?  



Cuento completo, incluido en el libro "Andarse por las ramas", del que leí solo una parte el día de la presentación del libro, para que los que no tienen el libro puedan conocer el final. Aprovecho para dar las gracias a los que nos acompañasteis el día de la presentación.

 



Graziela

No sé el motivo que me incitaba a querer conocer la ciudad de Soria. Tal vez el recuerdo de uno de mis poeta favoritos, sus versos y la historia de amor que vivió allí con la joven Guiomar. El caso es que era un destino que se mostraba esquivo para mi. La fría localidad en invierno no parecía muy atrayente y para el verano siempre había otros lugares que apetecía visitar antes.
Esta primavera después de mucho tiempo y tantos viajes, conseguimos llegar a Soria y pasar unos días.

Desde que salimos de Madrid, la canción de Gabinete Caligari resonaba en mis oídos. La escuché en mi móvil, porque me encanta y "Camino Soria" me acompañó durante el trayecto y la canturreaba de vez en cuando. Estaba encantada y hasta emocionada a medida que nos aproximábamos a la localidad.






Me gustaron sus calles. Caminar por el casco antiguo con su catedral, las iglesias, la Plaza de las Mujeres, el parque. 


Para llegar a San Saturio  hay que darse una buena caminata y supone una prueba para rodillas sensibles, por lo empinado del terreno y los muchos escalones. Aunque todo esfuerzo es recompensado por las vistas que se disfrutan desde arriba.




El Duero desde una de las ventanas de San Saturio
El tan anhelado paseo por las orilla del Duero, acompañada por el murmullo del agua, evocando los versos tantas veces leídos y escuchados, mientras oía el canto de los pájaros. 








Fue más que un paseo una gran caminata,  aunque el sitio es tan agradable que me gustó mucho recorrerlo en soledad.

Disfrutar de su gastronomía con los inevitables torreznos y las ricas tapas, acompañadas de buenos caldos. 
El Parque Municipal de la Alameda de Cervantes, estaba cerca de nuestro hotel. Es grande, frondoso y agradable al atardecer, aunque fresquito.



Ver el instituto donde ejerció como profesor Antonio Machado y más tarde Gerardo Diego me llenó de alegría.

Estatua de Gerardo Diego




Un ambiente tranquilo y agradable, si se busca paz y muy animado en sus calles y bares.

También guardo buen recuerdo del mercadillo del sábado, con productos frescos de la zona: deliciosas verduras y hortalizas, frutas, dulces, etc. Muy recomendables los espárragos blancos recién cortados, que simplemente cocidos resultaron deliciosos.   

Nos despedimos de Soria no sin antes comprar sus riquisimas yemas y la famosa mantequilla, que tiene denominación de origen, pero esas cajas con mantequilla dulce de colores y decorada como si fueran flores no me atrae en absoluto, optamos por unas latas de la normal y salada, aunque realmente tampoco me parece tan diferente de la que tomo normalmente. 

Espero que con este resumen y las fotografías, queráis ver más y conocer de cerca todo lo que Soria puede ofrecer al visitante curioso.

Calatañazor fue la siguiente parada, pequeña localidad cargada de historia y con los mejores torreznos de España.  
No dejéis de visitarla, la subida y las cuestas valen el esfuerzo. Allí no parece vivir mucha gente, pues las casas son bares, restaurantes o tiendas de artesanía. La iglesia permanecía cerrada con cadena y candado, así que no la pudimos visitar y a parte de las ruinas tampoco hay mucho más que ver. Mucho senderista, eso sí.











Y nuestro recorrido terminó en Burgo de Osma...




Un viaje muy recomendable: tranquilo, interesante, cómodo. Por fin he conocido Soria, ahora mucho más cercana. Aunque quedan pendientes para otra excursión rutas de su provincia.

Y no quiero terminar esta entrada sin hacer referencia de nuevo a la canción "Camino Soria", que os recomiendo escuchar, dejando aquí un enlace a la misma y también su letra, a ver si os gusta tanto como a mi.

https://www.youtube.com/watch?v=CrbLeMGVI8c

Camino Soria

Todo el mundo sabe que es difícil encontrar
En la vida un lugar
Donde el tiempo pasa cadencioso y sin pensar
Y el dolor es fugaz
A la ribera del Duero
Existe una ciudad
Si no sabes el sendero
Escucha esto
Lentamente caen las hojas secas al pasar
Y el Cierzo empieza a hablar
En una tibia mañana el sol asoma ya
No llega a calentar
Cuando divises el monte de las Ánimas
No lo mires, sobreponte
Y sigue el caminar
Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán
Y por los dos sabrás
Que el olvido del amor se cura en soledad
Se cura en soledad
A la Ribera del Duero
Existe una ciudad
A la Ribera del Duero
Mi amor te espero
Voy camino Soria
¿Tú hacia dónde vas?
Allí me encuentro en la gloria
Que no sentí jamás
Voy camino Soria
Quiero descansar
Borrando de mi memoria
Traiciones y demás
Borrando de mi memoria
Camino Soria
A la Ribera del Duero
Existe una ciudad
A la Ribera del Duero
Mi amor te espero
Voy camino Soria
¿Tú hacia dónde vas?
Allí me encuentro en la gloria
Que no sentí jamás
Voy camino Soria
Quiero descansar
Borrando de mi memoria
Traiciones y demás
Borrando de mi memoria
Pasiones y demás
Todo el mundo sabe que es difícil encontrar
Lentamente caen las hojas secas al pasar
Bécquer no era idiota ni Machado un ganapán
El olvido del amor se cura en soledad
Camino Soria
Camino Soria
Camino camino Soria
Camino camino camino Soria