Graziela

 


COMPAÑERAS Y AMIGAS

Alexandra y yo nos conocimos el primer año de instituto. Nunca he tenido una amiga igual, éramos adolescentes y compartirlo todo nos hizo inseparables.

En realidad no sé qué nos pasó. Nos distanciamos cuando yo empecé a salir con Raúl. Después elegimos carreras diferentes, nuestros caminos se separaron y dejamos de vernos.

Por eso me sorprendió tanto recibir su llamada, no sé cómo me localizó. Su voz sonaba distinta a como la recordaba. Me proponía un encuentro.

Yo accedí inmediatamente, había pensado en Alex muchas veces durante estos años, preguntándome que habría sido de su vida, era una persona muy especial, comprensiva y empática, aprendí mucho con ella.

Quedamos en la cafetería a la que solíamos ir al salir de clase. Me pareció más cutre de lo que recordaba. Eché un vistazo rápido por la barra y las mesas, pensé que había sido la primera en llegar.

Desde el fondo alguien levanto el brazo y yo miré hacia atrás, por si saludaban a otra persona. Al acercarme reconocí su forma de vestir: vaqueros y camisa azul, aquella inconfundible sonrisa y la mirada profunda, acariciadora, aunque ya no era la chica que recordaba sino un hombre bastante atractivo.

-             No pongas esa cara de sorpresa, supongo que ahora entenderás algunas cosas.  Siéntate, que tenemos mucho que contarnos. ¡Estás guapísima!

 

 

 

 

 



Graziela

 


DESEOS PARA EL NUEVO AÑO


       - Hola Ernesto, me alegra mucho volver a verte.  Me avisaron la semana pasada de que no podías venir.

-          - Si, lo siento, ya sabes que me encanta verte y hablar contigo.

-          - Bueno, ¿Y qué tienes que contarme? Estoy deseando saber lo que te pasó.

-        -   Pues lo de siempre, la suerte negra que me persigue. Estaba en el lugar y el momento equivocados y no pude evitar el resto. Prefiero que no hablemos de eso, pero como siempre dices, hay que buscar la parte positiva de todo, y esto me ha dado tiempo para pensar y hacer el trabajo que me pediste. He traído una lista de deseos y buenos propósitos para este año.

-        - Tú dirás, después de lo ocurrido estoy deseando escucharte.

-          - Mis deseos para el nuevo año empiezan por cuidarme más: hacer una dieta equilibrada, no comer porquerías; más horas de gimnasio y quiero salir a correr bien temprano, aunque tenga que madrugar más; pasear por la playa, bañarme en el mar, y hacer alguna marcha por el monte. Voy a dejar de tratar a la gente que no me aporta nada. Decir NO cuando me proponen trabajos que no van conmigo. Ya me has dicho que tengo que quererme más y me he propuesto hacerte caso. También quiero encontrar pareja, estoy convencido de que lo conseguiré. Me noto diferente, me siento un hombre nuevo, más centrado.

-          -Todo eso está muy bien, aunque yo esperaba que aprovecharas el tiempo y te centraras en prepararte, estudiar, aprender un oficio que te permita ganarte la vida, ser independiente.

-         - Bueno, eso también lo he pensado, pero yo creo que lo primero es cuidarme, ponerme fuerte, sino, qué trabajo voy a hacer.

-          -Sí, claro. Aunque tienes que reconocer que son unos deseos poco realistas y como propósitos no me sirven. Debes ser consciente de que aquí tienes que comer lo que te dan, así que lo de cambiar la dieta no vale; no puedes salir del patio para correr y estamos a trecientos kilómetros de la playa más cercana. Además, después de la última pelea y la celda de aislamiento, dudo mucho que te concedan este año el tercer grado. Así que son buenos deseos, pero difícilmente podrás llevarlos a cabo.

-          -¡Lo ves como eres una aguafiestas!  Siempre te las arreglas para fastidiarme. He hecho el trabajo que me pediste y no te parece bien. No sé ni para que me molesto. Pensé que ibas a ponerte contenta y no hay forma de complacerte. Fíjate que hasta me he planteado salir contigo. ¿O crees que no he notado que me haces ojitos?

-          - Ernesto, tranquilízate.  Hemos terminado por hoy.