DESEOS
PARA EL NUEVO AÑO
- Hola Ernesto, me alegra mucho volver a verte. Me avisaron la semana pasada de que no podías venir.
- - Si, lo siento, ya sabes que me encanta verte
y hablar contigo.
- - Bueno, ¿Y qué tienes que contarme? Estoy
deseando saber lo que te pasó.
- - Pues lo de siempre, la suerte negra que
me persigue. Estaba en el lugar y el momento equivocados y no pude evitar el
resto. Prefiero que no hablemos de eso, pero como siempre dices, hay que buscar
la parte positiva de todo, y esto me ha dado tiempo para pensar y hacer el
trabajo que me pediste. He traído una lista de deseos y buenos propósitos para
este año.
- - Tú dirás, después de lo ocurrido
estoy deseando escucharte.
- - Mis deseos para el nuevo año empiezan
por cuidarme más: hacer una dieta equilibrada, no comer porquerías; más horas
de gimnasio y quiero salir a correr bien temprano, aunque tenga que madrugar
más; pasear por la playa, bañarme en el mar, y hacer alguna marcha por el monte.
Voy a dejar de tratar a la gente que no me aporta nada. Decir NO cuando me
proponen trabajos que no van conmigo. Ya me has dicho que tengo que quererme
más y me he propuesto hacerte caso. También quiero encontrar pareja, estoy
convencido de que lo conseguiré. Me noto diferente, me siento un hombre nuevo,
más centrado.
- -Todo eso está muy bien, aunque yo
esperaba que aprovecharas el tiempo y te centraras en prepararte, estudiar,
aprender un oficio que te permita ganarte la vida, ser independiente.
- - Bueno, eso también lo he pensado, pero
yo creo que lo primero es cuidarme, ponerme fuerte, sino, qué trabajo voy a
hacer.
- -Sí, claro. Aunque tienes que reconocer
que son unos deseos poco realistas y como propósitos no me sirven. Debes ser
consciente de que aquí tienes que comer lo que te dan, así que lo de cambiar la
dieta no vale; no puedes salir del patio para correr y estamos a trecientos
kilómetros de la playa más cercana. Además, después de la última pelea y la
celda de aislamiento, dudo mucho que te concedan este año el tercer grado. Así
que son buenos deseos, pero difícilmente podrás llevarlos a cabo.
- -¡Lo ves como eres una aguafiestas! Siempre te las arreglas para fastidiarme. He
hecho el trabajo que me pediste y no te parece bien. No sé ni para que me
molesto. Pensé que ibas a ponerte contenta y no hay forma de complacerte. Fíjate
que hasta me he planteado salir contigo. ¿O crees que no he notado que me haces
ojitos?
- - Ernesto, tranquilízate. Hemos terminado por hoy.


