dic
31
Graziela

Antes de empezar un nuevo año es buen momento para echar la vista atrás y darnos cuenta de lo que nos ha deparado el que termina. Aunque no todos tenemos la misma lectura de la realidad, pues un hecho o situación es interpretado, vivido de distinta manera según "los filtros" de cada uno (patrones mentales, personalidad, experiencia, mentalidad...), suceden cosas que nos marcan, nos alegran, nos motivan y seguro que quedan impresas en nuestra memoria, al menos durante un tiempo. 
Para mí ha sido un año cargado de alegrías, que muchas veces han llegado hilvanadas a la risa de los bebés, sus gracias, los primeros pasos, ese lenguaje ininteligible que se interpreta según el tono; con los más pequeños de la familia que crecen demasiado rápido. Y los otros, que ya van siendo mayores y con los que se pueden compartir juegos y diversión, conversar y no dejan de sorprenderme. Año de comienzos, al querer aprender, saber más: otras técnicas, otras terapias y ponerlas en prácticas, aunque el tiempo es limitado y siempre parece insuficiente, es cuestión de administrárselo según prioridades. De la satisfacción que proporciona hacer cosas que te gustas, como trabajar en el jardín y ver los colores que lo ilumina, como regalos inesperados que siempre agradezco. Sentir la seguridad y el cariño que me proporciona el estar rodeada por personas a las que quieres y que te quieren. Y además, poder ayudar a otras que no conoces de nada y sin embargo sabes que aprecian tu dedicación, el tiempo que compartes con ellas, que necesitan, y es importante.
La ternura y el amor, para el que siempre hay espacio en mi vida; acurrucada junto a mi señor, o cogiéndonos la mano; columpiándome con Mochu, echando carreras;  o simplemente acariciando una gata, que ni siquiera es mía.
Como olvidar el apoyo de mis hermanas; las charlas de las amigas, las confidencias ante un café o los largos paseos; las amigas que siguen estando ahí, dispuestas a compartir un buen rato, o largas horas de teléfono, para ponernos al día; y los breves mensajes de las que ahora tienen otro camino y con las que "te cruzas" menos que antes, aunque las eches un poco de menos. Y los amigos, esos con los que además compartes aficiones y tertulias.
Un año en el que tampoco han faltado malos momentos, que también forman parte de la existencia, y afortunadamente no han sido tan impactantes como para tener que rememorarlos por escrito, aunque dejen poso y hagan que las cosas no vuelvan a ser como antes.  
Y después de haber vivido un año más, con todo lo que conlleva, y sentirme bien, con energía, la mayor parte del mismo ¿que podría pedirle al que ahora empieza..?  Podría resumirlo en una sola palabra: gratitud.

Os deseos que gocéis de buena salud. Que mantengáis siempre la ilusión y se renueve al ver cumplido cada anhelo. Que encontréis algo positivo, incluso en los días más obscuros. Dejar que os nazca la felicidad. Dar cariño y recibirlo. Tener proyectos y darles la energía y la atención suficiente para que lleguen a buen fin. Afrontar los cambios con alegría, desdeñando el miedo. Conseguir la serenidad que proporciona la paz interior, el estar a gusto en vuestra piel y no solo cuidaros, sino mimarte. Poner más color en vuestro día a día. 
En definitiva, implicaros en la vida y disfrutarla. 
FELIZ 2016

Námaste. 
  


dic
22
Graziela

FELIZ NAVIDAD.
Atardecer en El Escoarial

En apenas tres días será nochebuena, sin embargo no me parece que ya estemos en Navidad. No hace frío y luce el sol, además, ni siquiera he olido el aroma de las castañas flotando en el aire.
Este año, a Papá Nöel le sobrará el gorro; los renos pueden morir de sed y no se si lograran recorrer la ciudad sin asfixiarse debido a la contaminación atmosférica.  De cualquier modo como el 25 de diciembre está próximo quiero desearos unas FELICES FIESTAS.
Me gustaría que dejáramos de centrarnos en las comparas, el mazapán, turrones, roscón o mantecados (de los que luego nos acordamos durante meses y no para bien); preferiría que utilizáramos los colores brillantes y las luces de los escaparates, las calles y nuestras casas para iluminarnos por dentro, sentirnos con más energía e intentar trasmitir alegría a los demás. No solo a los que tenemos más cerca, como familiares y amigos, sino a los que también están próximos a nosotros, aunque no los conozcamos, con los que nos cruzamos por la calle, en el autobús, en el mercado... y puestos a regalar, no se me ocurre nada mejor que obsequiar sonrisas. Son gratis, están al alcance de cualquiera, son capaces de alegrar un mal día, mejoran el estado de ánimo y elevan la autoestima, además tienen efecto rebote al actuar como espejo en los demás.  
FELICES PASCUAS Y REGALAR SONRISAS, 
TAMBIÉN EN NAVIDAD.
YO OS MANDO UNA BIEN GRANDE CON BUENOS DESEOS.